No obstante que los procesos de producción y comercialización de bacanora han abandonado el estatus clandestino, su evolución se establece en el plano de la informalidad. La producción y comercialización continúa desarrollándose bajo los antiguos esquemas de la prohibición. El ordenamiento de esta industria plantea la posibilidad de elevarla a un primer plano entre las actividades detonantes de desarrollo regional y como la principal fuente de ingresos de miles de familias. El “mercado de la nostalgia”, integrado por los consumidores sonorenses de bacanora radicados en Arizona, representa una opción segura para la colocación de un producto con un gran valor agregado. Este mercado puede ser la base para el inicio de la internacionalización de la oferta regional, manteniendo también la oferta de bacanora en el mercado regional y local, donde el consumo acusa un importante repunte.

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